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La censura castiga a Alfonso Pérez por decir lo que piensa

               El pasado mes organicé un evento sobre la Libertad de Expresión de Pensamiento en Canarias. Se formó buen debate entre los escritores invitados y los asistentes. La verdad es que, casi todos de acuerdo en que ahora tenemos menos libertades de expresión que antes. La autocensura nos limita. Nadie queremos decir nada que ofenda a otro. No por ser buenas personas, que siempre pienso que eso importa poco. Lo hacemos por miedo. Sí, sí, miedo. Un miedo atroz a que lo que digamos no sea del agrado de lo políticamente correcto. Yo, también tengo miedo. Es más, solo de escribir este artículo y que alguno lo entienda por donde sus prejuicios le den la gana, me aterra.

               Pues el caso es que, en Getafe, quieren quitar el nombre de Alfonso Pérez de la denominación del estadio de fútbol. Nacido en Getafe, nunca jugó en el equipo azulón, pero puso dinero del suyo en que el equipo creciera y lo ha representado cada vez que ha podido. Y no hay que perderse de que el futbolista es uno de los deportistas más reconocidos que ha nacido en la popular población madrileña. En un alarde de sinceridad y de evaluación hizo una reflexión sobre el sueldo de las futbolistas mujeres con respeto al de los hombres. Lo que alegó ha dividido a la opinión pública remarcando que el dinero que genera el fútbol masculino es mayor que lo que lo hace el femenino. Eso no es una opinión, es un hecho, incide él. Y para eso están los datos. Se pueden constatar.

               Yo no es la primera vez que escribo una de mis frases favoritas: “todos valemos el dinero que somos capaces de generar”. Quizás hablar de fútbol femenino contra el masculino es lo que levanta a las hordas de defensores de la igualdad de género por encima de la lógica. Y no. Esto no es una lucha de mujeres contra hombres, es una lucha de audiencias y público que paga una entrada. Sería lo mismo decir que ¿Por qué no gana lo mismo un jugador de mi Unión Deportiva Las Palmas que uno del Real Madrid o Barcelona? Pues, por lo mismo. Porque al Bernabéu van 80.000 personas y pagan 50 euros cada una y al estadio de Gran Canaria van 20.000 que pagan 15 euros. Si un jugador de Las Palmas ganara lo mismo que Bellingham el equipo no tendría con qué pagarle. Eso quería decir Alfonso. No habló de machismo, ni de que las mujeres no deberían jugar al fútbol. El día que llenen estadios todos los fines de semana, cobrarán a razón de ese público.

               ¿Qué pasará si a equipos modestos del futbol femenino les obligan a pagar un sueldo a sus jugadoras por encima de los ingresos que tienen en taquilla? Pues que no podrán pagarlos y tendrán que desaparecer. ¿Y quien tendrá la culpa? Los que no son capaces de ver que todos valemos el dinero que somos capaces de generar y, en eso, amigos; da igual que seamos hombres o mujeres o lo que cada uno se sienta en su interior. No dejen que las redes de información organizadas les digan lo que está bien y lo que mal, porque nos están infringiendo una censura que no nos hace bien a ninguno. El pensamiento libre no debe ser castigado, porque entraríamos en una dictadura. Bueno, ya estamos entrando.

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Publicado por Desde mi propia luna

Blog del autor Luis Alberto Serrano en el que se van colgando todos los artículos de opinión y relatos que van publicando los medios de comunicación y revistas de literatura.
Autor de la novela "Las tres reinas".

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